Tarde
de viernes y María regresará a su
tierra natal, Paján, “esta visita se ha tenido que prolongar bastante por
prácticas, el domingo es el cumpleaños de mi sobrina y no podía faltar”,
comenta alegremente mientras abordamos un transporte interprovincial.
Nacida
en julio de 1997 es la menor de 4 hermanos, le apasiona leer y viajar, “Mi
sueño es ayudar a los demás a que aprendan inglés”, estudia Turismo, va en 4°
semestre, pero siempre ha querido estudiar idiomas.
Como
la mayoría de los estudiantes universitarios actuales, vive sola en un
departamento alquilado, “Me levanto a las 05H30 para preparar mi desayuno,
extraño la comida de mi mamá”, recibe clases por la mañana y no es muy amante
de la cocina, complementó.
Lleva
2 años y 4 meses en la ciudad, “por las tardes me gusta visitar el museo o la
biblioteca”, añade mientras observa el horizonte a través del cristal, los
libros de historia manabita son los preferidos, “me ayudan con mi carrera”.
Actualmente
se encuentra realizando prácticas de protocolo los fines de semana, “con una
compañera queremos liberarnos de la responsabilidad y no dejar todo para el
final de la carrera”, manifiesta al momento que arribamos al terminal de
Jipijapa.
“Siempre quise estudiar plurilingüismo en
Quito, pero no pude postular por mi puntaje, cuando me salió Turismo preferí
quedarme ya que también me gusta viajar”, nos encontramos en la mitad del
trayecto y compartimos un jugo de coco hasta esperar el carro que nos lleve a
destino.
La
vida en Manta es algo costosa, “mi papá es albañil, trato de ahorrar para
ayudar en algo, pero aquí todo es más caro”, hace dos años, Manta fue
considerada la ciudad más costosa del país, esto dificulta un poco el poder
dormir tranquilos, además, no existe mucho trabajo para personas sin título de
tercer nivel.
María
nos comenta que no le gusta salir a fiesta, “prefiero caminar en la playa con
Brayan, un amigo de la infancia que es mi compañero o charlar con mi mejor
amiga, Rocío, ella está en el curso de la tarde, ¡a veces me cuelo en sus
clases jajaja!”, comenta entre risas.
Al
llegar a Paján su felicidad es notable, “mi cantón es pequeño, pero me siento
bien aquí, a pesar de todo, el estudio es importante por mucho que cueste”, el
domingo tendrá que regresar a la rutina, pero al menos dos días podrá pasar
junto a su familia, algo que no hacía hace casi tres meses.